Calor puntual, no para toda la casa
Los calefactores eléctricos son útiles para calentar una habitación concreta durante un tiempo limitado o como apoyo de la calefacción principal. Para calentar toda una vivienda durante horas suelen salir caros. Antes de comprar, piensa dónde lo usarás y cuánto tiempo.
Un dato importante: todos los calefactores eléctricos convierten la electricidad en calor con una eficiencia muy parecida. Ninguno gasta milagrosamente menos que otro con la misma potencia. Lo que cambia es cómo reparten el calor y lo bien que mantienen la temperatura.
Calefactor de aire o termoventilador
Un ventilador que impulsa aire caliente.
- Ventajas: calienta muy rápido, es barato y ocupa poco.
- Inconvenientes: hace ruido, seca el ambiente y el calor desaparece en cuanto se apaga.
- Ideal para: el baño antes de la ducha o calentar un espacio pequeño durante un rato.
Radiador de aceite
Calienta un aceite interior que va soltando el calor poco a poco.
- Ventajas: silencioso, calor suave y agradable que se mantiene un rato después de apagarlo.
- Inconvenientes: tarda en calentar y pesa.
- Ideal para: dormitorios y estancias en las que vas a pasar varias horas.
Convector
Calienta el aire, que sube por sí solo y circula por la habitación.
- Ventajas: silencioso, ligero y reparte bien el calor.
- Inconvenientes: el calor se pierde rápido al apagarlo.
- Ideal para: salones y estancias medianas de uso continuado.
Emisores térmicos y paneles radiantes
Los emisores térmicos se instalan en la pared y combinan convección y calor acumulado. Los paneles radiantes calientan los objetos y las personas que tienen delante, como el sol.
- Ventajas: suelen tener termostato preciso y programación. Estéticamente se integran mejor.
- Inconvenientes: mayor precio e instalación fija.
- Ideal para: viviendas sin calefacción central o segundas residencias.
Cómo gastar menos
- Termostato: imprescindible. El aparato se apaga solo al alcanzar la temperatura. Una temperatura de 20 a 21 grados durante el día es suficiente para la mayoría.
- Programación: enciéndelo solo cuando vayas a estar en la habitación.
- Potencia adecuada: un aparato demasiado pequeño funcionará sin parar; uno demasiado grande no aporta nada extra.
- Aísla: cierra puertas, baja persianas por la noche y tapa rendijas. Es lo que más ahorra.
- Tarifa: si tienes discriminación horaria, aprovecha las horas más baratas.
Seguridad, lo primero
- Coloca el aparato lejos de cortinas, ropa, papeles y muebles.
- No lo uses para secar ropa ni lo tapes.
- Enchúfalo directamente a la pared; evita regletas y alargadores, que pueden sobrecalentarse.
- Busca protección contra vuelco y contra sobrecalentamiento.
- En el baño, usa solo aparatos preparados para zonas húmedas y respeta las distancias a la bañera o la ducha.
- No lo dejes encendido mientras duermes sin termostato y protecciones, ni con niños o mascotas solos en la habitación.
Cómo calcular lo que gasta
Para estimar el gasto, multiplica la potencia del aparato en kilovatios por las horas de uso y por el precio del kilovatio hora de tu factura. Un aparato de 2.000 vatios (2 kilovatios) encendido a plena potencia durante una hora consume 2 kilovatios hora. Con termostato, el aparato no funciona a plena potencia todo el tiempo, así que el gasto real suele ser menor. Un enchufe medidor te dirá el consumo exacto.
En resumen
Calefactor de aire para calentar rápido un rato, radiador de aceite para horas en el dormitorio, convector para estancias de uso continuo y emisores fijos si no tienes calefacción. Usa termostato, aísla y prioriza la seguridad. Más en climatización.
¿Qué potencia necesito?
Depende del tamaño, del aislamiento y del clima. Como orientación aproximada, se suele calcular entre 80 y 100 vatios por metro cuadrado en viviendas con aislamiento normal.
¿Es más barato que el aire acondicionado con bomba de calor?
No. Una bomba de calor produce varias veces más calor por cada unidad de electricidad. Si tienes una, suele ser más económica para calentar.
¿Puedo dejarlo enchufado toda la noche?
No es recomendable. Si lo haces, que sea un aparato con termostato, protecciones y lejos de cualquier material inflamable.