Qué es el refuerzo positivo
El refuerzo positivo consiste en premiar a tu perro justo cuando hace algo que quieres que repita. El premio puede ser comida, una caricia, un juego o palabras amables. Como el perro aprende que esa conducta trae algo bueno, tiende a repetirla. Es el método que recomiendan la mayoría de profesionales del comportamiento animal y la ciencia del aprendizaje.
Por qué funciona mejor que el castigo
El castigo, como gritar, dar tirones o golpear, puede detener una conducta en el momento, pero:
- No enseña al perro qué debe hacer en su lugar.
- Genera miedo y desconfianza hacia ti.
- Puede provocar agresividad defensiva.
- Daña el vínculo entre los dos.
Con refuerzo positivo, el perro aprende con ganas y la relación se fortalece.
Las tres claves
1. El momento. El premio debe llegar en el instante exacto en que el perro hace lo correcto, en uno o dos segundos. Si llega tarde, el perro no sabrá por qué lo recibe.
2. El valor del premio. No todos los premios valen lo mismo para un perro. En casa, sin distracciones, puede bastar con su pienso; en la calle, con muchas distracciones, necesitarás un premio más apetitoso.
3. La constancia. Toda la familia debe usar las mismas palabras y las mismas normas. Si uno deja subir al sofá y otro no, el perro se confunde.
Una palabra para marcar
Muchos educadores usan una palabra corta, como "bien" o "sí", o un pequeño aparato llamado clicker, que hace un sonido característico. Se usa para marcar el momento exacto de la conducta correcta y después se da el premio. Ayuda mucho a que el perro entienda qué está premiando.
Ejemplo: enseñar a sentarse
- Sujeta un premio delante de su nariz.
- Sube la mano lentamente por encima de su cabeza: el perro levantará el hocico y bajará el trasero.
- En el momento en que se siente, di "bien" y dale el premio.
- Repite varias veces en sesiones cortas.
- Cuando lo haga con facilidad, añade la palabra "sienta" justo antes del gesto.
- Poco a poco, reduce el gesto y alterna premios con caricias.
Qué hacer con las conductas no deseadas
- Ignorar cuando busca atención con conductas molestas, como saltar encima. Gira la espalda y premia cuando tenga las cuatro patas en el suelo.
- Prevenir: retira los objetos que muerde o cierra la puerta de la cocina.
- Redirigir: si muerde un zapato, ofrécele un juguete y premia que lo coja.
- Enseñar una alternativa: en lugar de saltar al saludar, enséñale a sentarse para recibir caricias.
Sesiones cortas y divertidas
Varias sesiones de cinco minutos al día funcionan mejor que una larga. Termina siempre con un ejercicio que haga bien, para que acabe con éxito y motivado.
Errores frecuentes
- Premiar tarde.
- Repetir la orden muchas veces: el perro aprende a esperar a la tercera.
- Entrenar cuando estás enfadado o con prisa.
- Pedir demasiado rápido ejercicios difíciles en lugares con muchas distracciones.
- Dejar de premiar de golpe cuando ya lo hace bien.
Cuándo pedir ayuda
Si tu perro muestra miedo intenso, agresividad o ansiedad cuando se queda solo, consulta con un veterinario y con un profesional del comportamiento canino que trabaje con métodos basados en el refuerzo positivo.
En resumen
Premia en el momento exacto, ajusta el valor del premio a la dificultad, sé constante con toda la familia, haz sesiones cortas e ignora o redirige lo que no quieres. Más en adiestramiento.
¿Tendré que darle premios toda la vida?
No. Cuando la conducta está aprendida, los premios de comida se alternan con caricias, juego o elogios, y se dan de forma ocasional.
¿Sirve para perros adultos?
Sí. Los perros aprenden a cualquier edad, aunque cambiar hábitos muy arraigados puede llevar más tiempo.
¿Y si mi perro no se interesa por la comida?
Busca lo que le motiva: un juguete, un juego de tira y afloja o tus caricias.