Una cafetera infravalorada
La cafetera de goteo, la de filtro eléctrica de toda la vida, prepara varias tazas a la vez de café largo y suave. Muchas personas la asocian con un café aguado, pero bien usada puede dar un café muy rico. El secreto está en los detalles.
Lo que necesitas
- Café de calidad, mejor en grano y molido justo antes.
- Filtros adecuados a tu cafetera.
- Agua de buena calidad.
- Una cuchara medidora o, mejor, una báscula de cocina.
Paso 1: la proporción correcta
La causa más habitual de un café aguado es poner poco café. Como orientación, se suele recomendar entre 55 y 65 gramos de café por cada litro de agua. Una cuchara sopera colmada contiene aproximadamente unos 7 gramos de café molido, pero varía mucho: una báscula da resultados más constantes.
Empieza con esa proporción y ajusta a tu gusto: más café si lo quieres más intenso, menos si lo prefieres suave. No intentes compensar poco café con una molienda más fina: el café saldrá amargo.
Paso 2: la molienda
Una molienda media, parecida a la arena, es la adecuada para la mayoría de cafeteras de goteo. Si el café sale amargo, prueba una molienda algo más gruesa; si sale aguado y ácido, algo más fina.
Paso 3: el agua
El café es casi todo agua. Si el agua de tu grifo tiene mucho cloro o mucha cal, su sabor pasará al café. Usar agua filtrada o de una jarra con filtro mejora mucho el resultado y reduce la cal en la cafetera.
Usa siempre agua fría y recién servida en el depósito.
Paso 4: el filtro
- Filtros de papel: dan un café limpio, sin posos. Aclarar el filtro con un poco de agua caliente antes de añadir el café elimina el sabor a papel.
- Filtros permanentes metálicos: dejan pasar más aceites y algo de poso, con un café con más cuerpo.
Coloca el filtro bien abierto y asentado en el portafiltros.
Paso 5: el preparado
- Pon el café molido en el filtro y nivela la superficie con un pequeño golpe.
- Llena el depósito con la cantidad de agua correspondiente.
- Pon en marcha la cafetera.
- Si tu cafetera lo permite, usa la función de preinfusión, que humedece el café al principio y mejora la extracción.
Paso 6: sírvelo pronto
Las placas calientes de muchas cafeteras mantienen el café caliente, pero con el tiempo se va cociendo y amargando. Sírvelo en los primeros minutos o pásalo a un termo, donde se conserva mejor.
La limpieza, clave del sabor
- Lava la jarra y el portafiltros después de cada uso: los aceites del café se acumulan y se vuelven rancios.
- Descalcifica la cafetera según la dureza del agua de tu zona. La cal reduce la temperatura y el caudal y empeora el sabor. Tienes una guía sobre cómo descalcificar en la sección de limpieza de cafeteras.
Qué café elegir
Los cafés de tueste claro o medio y de un solo origen lucen muy bien en la cafetera de goteo, con aromas afrutados o achocolatados. Si te gusta un sabor más intenso, elige un tueste medio-oscuro de tueste natural.
Errores comunes
- Poner poco café.
- Usar café molido hace semanas.
- Dejar el café en la placa caliente durante horas.
- No descalcificar nunca la cafetera.
En resumen
Usa la proporción adecuada, una molienda media, agua filtrada, aclara el filtro de papel, sirve el café pronto y mantén la cafetera limpia y sin cal. Más en cafeteras.
¿Puedo preparar menos tazas que la capacidad máxima?
Sí, pero mantén la proporción de café y agua. Algunas cafeteras tienen un modo especial para pocas tazas.
¿Por qué mi café sabe a quemado?
Probablemente por haberlo dejado mucho tiempo en la placa caliente o por una jarra sucia.
¿Puedo recalentar el café?
Se puede, pero pierde aroma y gana amargor. Es mejor preparar la cantidad que vayas a tomar.